La lluvia corroía las calles apagadas de una ciudad anegada en cortocircuitos nerviosos. Nuestros pasos chapoteaban acelerados los charcos en las aceras, fulminadas de escombros, mientras vagabundos y oficinistas del centro se abalanzaban sobre los últimos refugios en donde escampar el fin de una semana de sueños amordazados. Íbamos en búsqueda de la única entrevista [...]























